Aprovechando que estoy en modo “criticar a los americanos”, he pensado que sería buena idea hundirles un poco más en su miseria. Y, ¿de qué mejor manera que atacándoles donde saben que tienen problemas? Sí, amigos, voy a atacarles donde les duele más: en las grasas de la obesidad.Esta entrada viene después de haber visto dos “noticias” (por llamarlas de alguna manera); una de ella es la foto que acompaña a esta entrada, que me pareció bastante graciosa, titulada “MacDonalds llega a la sabana”. La otra es real, extraída de los internetes, y verificado en otros sitios de internet, y no sé por qué pero me impacto bastante: la creación de una barrita energética llamada “Headshot”(link obligatorio: FPS Doug) comercializado hacia “los jugadores de videojuegos, paintball” y otras actividades similares que se puedan beneficiar de la cafeína que tiene este producto. Lo gracioso es que el ingrediente que en mayor cantidad se usa es la guarana, un fruto que crece en el Amazonas y regiones colindantes y que posee la cualidad de ser aún más potente que la cafeína. Esto no puede ser bueno para ningún ser viviente; si ya el Red Bull es como chutarse algo intravenosamente, la guarana (mira que tiene nombre de ser potente) tiene que dejarte muerto (o muy despierto, según se mire).
Dejando a un lado la adicción de los americanos de tomar cafeína metida en barras que no pueden consistir de nada sano, vamos a mirar la comida que digieren. Después de haber estado todo este año en una clase que se llamaba “Food For Thought”, hemos tocado muchos de estos temas de nutrición, y he aprendido mucho de las guarrerías que llagamos a tomar. Casi todo el mundo sabe lo malas que son las hamburguesas de las cadenas de comida rápida, así que no me molestaré en reiterar lo perjudiciales que son para el cuerpo. Pero, ¿y de todos aquellos otros alimentos que tomamos diariamente, de verdad sabemos lo que contienen? En esta sociedad en la cual consumimos tantos productos químicos, llenos de tantos colorantes, preservantes y glucosa, es un milagro q no se nos destruya el sistema digestivo. Las grasas se empiezan a acumular, el colesterol sube, la circulación de la sangre se hace cada vez más dificultosa… todo esto, combinado con el sedentarismo de nuestra sociedad (y sobre todo de la americana) es una receta para la destrucción de nuestros cuerpos.
Llegando a los americanos; según un dibujo curiosamente interesante, el porcentaje de población estadounidense que tiene sobrepeso (índice de masa corporal mayor de 30) es un 31%. En un país donde viven 300 millones de personas, 93 millones de ellos están obesos. Para que os orientéis, eso es el doble de toda la población de España que es obesa (como podéis ver si seguís el link, el índice de masa corporal es mucho menor).
No sé exactamente dónde quiero llegar con todo esto que os cuento. ¿Qué más hay que decir? ¿Hay que insistirles que coman mejor o que hagan más ejercicio? ¿O a lo mejor lo único que de verdad funciona es comerles el coco con anuncios que te intentan vender máquinas que perjuran que “te conseguirán el cuerpo que siempre has deseado”? Sea lo que sea, que lo hagan rápido, que con tanta grasa, me estoy asfixiando.
[Además, como sigan creciendo a ese ritmo, todas las industrias se van a ver afectadas.]
